viernes, 9 de abril de 2010

El deseable impacto de la Web 2.0 en mi quehacer docente.


Estimados asesor y compañer@s.

Esta fotografía que pueden observar se denomina “Aula de la escuela hogar para Niñas”, la cuál fue tomada en la época revolucionaria de México y forma parte del Archivo Casasola, actualmente ubicado en el Museo Nacional de la Fotografía en Pachuca, Hidalgo. Desde el primer momento que la vi me causó una profunda impresión: observar a las niñas en hileras perfectamente alineadas, tomando todas ellas la misma posición, pulcramente uniformadas, casi se puede escuchar su respiración al unísono y se puede palpar la rigidez con que son educadas bajo la estrecha vigilancia de una maestra muy severa. Es imposible no percibir el estrés y la angustia que predomina en este recinto educativo pero para nosotros que nos dedicamos a la docencia, tal vez su interpretación adquiera un significado especial, vamos a ver si coinciden conmigo.

Parto de una primera suposición: para muchos de nuestros compañeros docentes este tipo de ambiente educativo sigue siendo el ideal para formar a los jóvenes actualmente. Quiero aclarar que no estoy en contra de la disciplina en el aula, ni de que el profesor tiene la obligación de desarrollar habilidades y estrategias para manejarse eficientemente dentro de un grupo, a lo que voy es que esta forma de impartir clases en nuestro país tiene al menos cien años y varios quisieran que permaneciera así, vamos se resisten al cambio, pero si la educación debe responder a necesidades de la sociedad, ¿es acaso que la sociedad mexicana no ha cambiado en ese periodo de tiempo?

¿Qué tanto ha cambiado nuestro país en estos últimos cien años? Pues muchísimo, aunque resulta ocioso enumerar los cambios debido a su obviedad, es necesario decir que también las personas han cambiado, al igual que sus necesidades y sus medios, entonces es fácil concluir que necesitamos un ambiente diferente para educar a estos nuevos estudiantes, en una sociedad donde impera la tecnología necesitamos hacer uso de ella y por supuesto, también requerimos una práctica pedagógica coherente, pertinente, que facilite una educación que realmente sirva a los ciudadanos.

Por esto, la Web 2.0 implica un impacto importante en nuestro quehacer docente. Si bien, la Web 1.0 nos preparó para localizar la información relevante para conseguir una aplicación, nos encasillo como espectadores de lo que otros hacen. Es fácil asumir este papel secundario si pensamos que no estamos en condiciones de hacer alguna aportación importante, pero justamente este es el papel que ahora debemos modificar para pasar de espectadores a productores, contribuir a la generación de nuevo conocimiento a través de nuestra experiencia.
Para ello contaremos con diferentes recursos como los blogs, podcast, videocast, páginas Web, web Quest y otros medios que nos ayuden a realizar esta labor, además del trabajo colaborativo, justo como dice Adell, debemos pensar en bits en donde nuestras instituciones tienen la misión de convertirse en un nodo de la gigantesca red que permitirá la compartición de la información. Tarea nada fácil, que tal vez todavía sentimos lejana para nuestras posibilidades, pero en la que se nos brinda la oportunidad de ser pioneros. ¡A prepararnos entonces! Envío un saludo cordial.

2 comentarios:

  1. Hola Rafael
    Muy impresionante la foto, pero en este nuevo siglo, no puedo imaginar a nuestros jóvenes con ese comportamiento, ahora tienen libertad de expresar lo que les molesta o no están de acuerdo y como profesores creo que hemos asimilado esta nueva conducta, aunado a lo anterior el contar con la Web donde pueden investigar las dudas que se les presenten nos sitúa en constante actualización a los docentes para no ser rebasados.
    Saludos cordiales, Graciela

    ResponderEliminar
  2. Hola Rafael:
    Sin duda la infraestructura de internet y sus herramientas nos parecen grandes y complicadas, pero bien podemos cada uno de nosotros aportar nuestro granito de arena y hacer aún más grande e importante todo ese conjunto de información disponible, quizás pensemos que para que si ni lo van a notar, pero cada uno sabe que esta aportando algo y además nos podemos hacer como la gallina, cacaraquear el huevo. Creo que si empezamos a aportar algo e invitamos a nuestros alumnos ya es un buen punto de inicio y porque no invitar a otros docentes que invitan a otros alumnos, así la red se va haciéndo más grande. Solo es cuestion de animarnos y aprovechar la oportunidad que se nos esta brindando.
    Saludos.

    ResponderEliminar